REIKI

HISTORIA & INICIACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         REI                                                    KI

 

            REI significa “espíritu” o “alma”. Esotéricamente acoge conocimientos supernaturales o conciencia espiritual, y el despertar de la habilidad para trabajar dentro de una mayor sabiduría.

 

            KI significa “energía” y en su origen se asemeja al sentido que se tiene del aireo o de atmósfera; la cual impregna y envuelve. KI es la fuerza de la vida; en todas sus variaciones.

 

            Estos kanji, o ideogramas, se combinan tanto como Reiki abraza el concepto de una fuerza de vida universal apropiada para la curación… una energía espiritualmente guiada, y envolvente del cuerpo, alma y espíritu.

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

            El estado normal del hombre es la salud.

           

            Irónicamente, algunas personas parecen disfrutar, o se bendicen con una vida de bienestar. La enfermedad viene a ser una experiencia provocada en la vida de casi todo el mundo; de hecho, cuanto mas sufren algunas personas, más parecen ser asombrados en su desequilibrio.

 

            Todavía aun mas excepcional es la persona que no expresa su intención o voluntad de ser curado, lo mas pronto posible.

           

            De esta manera, la salud y consecuentemente la curación, son temas claves de exploración y discusión.

 

            No es sorprendente, que en grupos de la era de la conciencia, haya tanto énfasis en la curación, formas especialmente eticadas como  “no tradicionales” o “naturales” circunscriben, o están fuera del uso tradicional de drogas, en procedimientos de cirugía-quirúrgica que caracteriza nuestra ciencia de medicina moderna.

 

            Elaborados rituales arcanos y regimenes filosóficos son seguidos con rigidez y precisión (ya sean validos o no…) si el iniciado pretende esperar curarse o funcionar como conductor de energías curativas.

 

            Con tanta variedad de sistemas esotéricos de curación impartidos, la rama de curación no tradicional puede percibirse fácilmente como culto, cada sistema con su ideología particular que la hace única y quizás superior… a pesar de que la propuesta casi universal es que la energía de curación fluye de una única fuente creativa.

 

            ¿Es Reiki algo diferente a cualquier otro sistema de curación paranormal? ¿Y quizás peor, es Reiki alguna forma de placebo metafísico escondido detrás de una falsa fachada de mecanismos elaborados sin efectividad práctica? Como uno de los autores   Sandy- dijo una vez: “sentí que Reiki era solo una forma mas de curación. No me impresiono.

 

            Varios amigos del autor fueron (y están) profundamente relacionados en Reiki, y apremiados con el resultado. ¿Se engañaban a si mismos? Lo mas probable es que no. Así obviamente, otros sistemas de curación parecen validos también ¿Que hubiese ocurrido si algo aparto a Reiki como un proceso valorable cierto?

 

            La respuesta solo puede encontrarse en manos de la propia experiencia.

 

            Entonces cuando dijimos tener un “toque de curación” innato, y presentándose la oportunidad de obtener el certificado de Reiki, nos apuntamos juntos, cada uno con una actitud escéptica (esqueptica) al descubierto. Después de todo, había esta misteriosa “transferencia de poder” la cual tenia que ser transmitida por el maestro Reiki.

 

            Cierto. Hubo una transferencia de poder administrada por el maestro Reiki, quien anteriormente recibió transferencias especiales de poder y entrenamiento avanzado de un descendiente de la línea de los grandes maestros procedentes de descubridores, siendo así certificado como maestro Reiki, así de suspicaz, dada la parecida ausencia del maestro, no hubo intento alguno por su parte de convencernos o lavarnos la cabeza para que los estudiantes renunciaran a sus creencias y se sometieran a “el uno y único” camino de Reiki.

 

            El cultismo no fue ciertamente el tema, el tema fue la curación,

 

            Para Sandy, su forma de pensar cambio con respecto a Reiki. “¡funciona!”. Dijo simplemente: “¡Es fácil! no hay muchos “ups” sobre la técnica, alterando tu estado de conciencia y todo eso, da resultados rápidos!”

 

            Para el otro autor, la prueba de eficacia vino como una bofetada. Cuatro días después de completar el curso de Reiki, y certificado de Reiki, ambos autores se encontraron en las profundas montañas en una excursión guiada por un guarda bosque americano. De pronto, en la inmensidad de la espesura de la montaña, un dolor apuñalo a Larry en la muñeca izquierda. Extrañamente, pensó, nadie de su grupo parecía afectado de igual manera, entonces descubrió el porque. Una abeja escondida, lo señalo como diana, ya que había un aguijón de abeja clavado en su muñeca inflada. La situación tenía todos los elementos de una catástrofe. El veneno de abeja es generalmente muy tóxico para Larry, causando extremos sudores e incluso parálisis temporales de las glándulas linfáticas, quedaba mas de un milla de camino antes de la salida del bosque, y la punzada inevitable de abeja no tardaría en expandir su toxina. Ya en los pocos segundos transcurridos, la parte delantera del brazo había empezado a enrojecer y a inflamarse. Conducir el coche seria imposible, y parecía, ya que Sandy prefiere no conducir de noche, que el futuro había previsto unas vacaciones arruinadas y una larga y dolorosa de vuelta a casa. 

 

            “¡Pero si acabamos de ser entrenados de Reiki, pensó Larry! ¡Aquí tenemos el test para ver si de verdad funciona!”

 

            Ya había sacado el aguijón y empezaba a succionar el veneno de la herida. Tras pocos segundos, poso su mano sobre la herida inflamada, mientras que Sandy y John O’brien, un compañero de viaje quien recibió el certificado de Reiki con los autores, llegaron al camino para ver que pasaba, comprendiendo la situación, Sandy poso ambas monos sobre el aguijón, y John cubrió el antebrazo con sus manos.

 

            En ese momento, el guardabosque apareció y dijo que había antídoto en el centro de visitantes… a poco mas de kilómetro ½ a través del bosque.

 

            Larry se lo agradeció, confidencialmente le dijo que no era necesario, “Estamos haciendo Reiki”.

 

            “¿Qué es eso?” pregunto el guardabosque. “¿Ustedes, hacen algo oculto?”.

 

            Durante el resto del camino, se mantuvieron conversaciones sobre Reiki y sobre tópicos relacionados con la era de la conciencia, pensando en las pocas probabilidades que los guardabosques tienen de escuchar sobre esos temas durantes los tours… incluso rodeados de la grandeza del ecosistema del cual los guardabosques sanamente contribuyen en su manutención.

 

            Por un tiempo, el dolor causado por el aguijón se mantuvo e incluso después se intensifico. De acuerdo con Reiki, era de esperar una reaparición temporal del trauma inicial teniendo el cuerpo que pasar por ello para hacer desaparecer la herida completamente. ¿O estaba Reiki simplemente fallando?

 

            Cuando llegaron al centro de visitantes, la inflamación que en circunstancias normales hubiera paralizado el brazo de Larry, apenas era perceptible, incluso en el área de la picadura, de nuevo el guardabosque ofreció el antídoto, pero por el momento no era necesario. Le agradecimos por su preocupación y su conocimiento que compartido con nosotros sobre la naturaleza en el bosque del alrededor. El nos dio gracias por la naturaleza de una conversación diferente… sobre curación y metafísica y “toda esas cosas”.

 

            El tratamiento continúo durante unos quince minutos más y fue suficiente.

           

            La hinchazón y el dolor desaparecieron, la parálisis nunca tuvo lugar. El coche pudo ser conducido como si nada hubiera ocurrido, Reiki salvo las vacaciones.

           

            Reiki probó a los demás no solo ser efectiva, sino también práctico en condiciones que no serian favorables para otros métodos no tradicionales de curación. Reiki trabaja simplemente y bellamente.

 

            Parcialmente como resultado de esta experiencia los autores se entregaron a la escritura de este libro.

 

            Y también como resultado de esta experiencia quizás algún día Reiki será incorporado en los servicios de emergencia de los parques nacionales de los Estados Unidos porque uno de sus guardabosques vio tan eficazmente el resultado de este sistema de curación.

 

 

Mayo 1982                                                                           Larry E. Arnold

                                                                                              Sandra K. Nevius.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LA HISTORIA DE REIKI

(RELATADA SEGUN VIRGINIA SAMDAHL).

 

         Un hombre llamado MIKAO USUI, un nombre muy común en Japón, era presidente de una escuela católica en Kyoto, Japón.

            Una mañana, después del sermón, algunos de sus jóvenes graduados se acercaron y le dijeron: “Dr. Usui, nos gustaría hacerle una pregunta.”

            El dijo: “Caballeros…”

            Y ellos dijeron: “Señor, nos gustaría saber si usted en realidad entiende lo que dice la Biblia… o si solo lo acepta por fe ciega.”

            Y el respondió: “Creo que en realidad entiendo lo que dice la Biblia”

            Y ellos dijeron: “¡Oh es maravilloso! Esperábamos que dijese eso, si de verdad lo entiende, queremos que nos haga un milagro. Camine sobre el agua, si hace oír a un sordo o ver a un ciego, no nos importa, solo queremos un milagro, si es que de verdad usted entiende lo que dice la Biblia!”

            Y el dijo: “bueno, no estoy seguro, caballeros, si lo entiendo de esta manera.”

            Y ellos dijeron: “pero señor, nos estamos graduando, ¡y el cargo es de ir adelante para predicar, y enseñar y curar los enfermos, y resucitar a los muertos, y usted nos ha enseñado los dos primeros!… y enseñado bien; ¿que vamos a hacer los  dos restantes?

            Y el dijo: “Oh si, puedo ver vuestro problema. Creo que tendré que ir a buscar la respuesta de cómo hacerlo.”

            Entonces, el día siguiente se dedico a obtener un visado para Estados Unidos.

            En esta época, la ultima mitad del siglo 17, un visado era difícil de obtener. Y así tuvo que esperar varios meses. Pero cuando lo consiguió, renuncio a su puesto en la escuela, y se fue a Estados Unidos, pensando que si el Cristianismo provenía de allí, seguramente poseerían las claves… así que se fue a la universidad de Chicago, y se inscribió en un seminario de Teología atendiendo a clase durante 7 años hasta que recogió el Doctorado en Teología. Durante su estancia, escribió constantemente a los obispos de varias sectas e iglesias, preguntándoles si su religión sabía como curar a los enfermos; como curar el cuerpo. Sus respuestas eran siempre “No, lo sentimos, no lo sabemos. Mandamos a los enfermos a doctores. Estamos ocupados en curar el espíritu.” Esta fue siempre la respuesta recibida… con algunas excepciones, las cuales cuando fueron probadas no funcionaban.

            Durante los años que estuvo estudiando Teología, por supuesto, tuvo varios cursos de religión comparativa. ¡Y al ser criado como cristiano, se sorprendió al descubrir a Buddha!

            Estaba tan sorprendido como los cristianos aquí, descubriendo a Buddha. Encontrar a un hombre que había precedido a Jesucristo  varios cientos de años, y que fue divulgador de todas las cosas que hizo Jesús: enseño una doctrina similar, camino sobre el agua, resucito a los muertos y todas sus mismas experiencias, y el pensó, “Bien, quizás, los budistas tengan un registro de esos acontecimientos. Supongo que tendré que volver a casa, y comprobarlo con los propios budistas.”

            Lo cual hizo.

           

            En aquel entonces, había unas 16 ó 17 sectas budistas en Japón. Así que empezó con la más grande, la cual estaba situada en Tokio.

            No solo fue al líder del grupo, sino que fue a cada tempo de cada secta… ya que son completamente autónomos, (no es como en Estados Unidos, que tienen jerarquía principal. Cada uno de los templos es completamente autónomo).

            Entonces empezó con el más grande y siguió una por una con las demás sectas. Teniendo siempre la misma respuesta a su pregunta, “¿sabes curar el cuerpo?” lo mismo que le contestaron los cristianos: “No, lo sentimos, no lo sabemos. Mandamos a los enfermos a doctores. Estamos ocupados en curar el espíritu.”

            Y viajo, viajo y viajo…

            Finalmente, llego al último monasterio. Era uno pequeño a las afueras de Kyto. Cuando pregunto por el obispo del monasterio, un pequeño hombre de 72 años aproximadamente se acerco. Cuando el Dr. Usui le pregunto como curar el cuerpo… “¿sabe el Zen como curar el cuerpo?”… el dijo “ya no”.

            Usui dijo, “¿¡ya no?!”, “¡usted se refiere que en algún momento dado en este templo, se supo como curar el cuerpo!”.

            Y el dijo: “Oh si, pero descubrimos que cuando curamos el cuerpo, el hombre se enfermaba del espíritu, el no era uno solo, uno completo. Y pasamos tanto tiempo en curar el espíritu, que olvidamos curar el cuerpo (espíritu).  Encontramos, que cuando curamos el espíritu y no curamos el cuerpo, el hombre no es el en su totalidad tampoco, pero ya no sabemos como curar el cuerpo”.

 

LA MONTAÑA Kurama-Yama esta justo a las afueras de Kyoto. Es una montaña santa al norte de la cuidad.

            Así Usui se acerco y la miro, levanto las manos y dijo, “¡este es el final! Este es el último lugar que tenia que buscar. ¡Todos estos años, y no hay otro sitio donde ir!   Lo he hecho todo. He terminado.”

            El pequeño monje dijo, “Usui, perdóname por hablar, pero tengo que decirte que el Zen nunca dice “este es el final”, sino “este es el principio”. Creemos que cuando una puerta se cierra otra se abre. Y creo que si se dedica honestamente y no abandona en su propósito, volverá a aprender a curar el cuerpo. Porque si fue alguna vez se supo, podrá serlo otra vez.”

            Usui dijo: “¿De verdad lo cree?”

            El dijo, “si sino no se lo hubiera dicho.”

            Usui dijo: “Es el único que me ha dado esperanzas. ¿Puedo estudiar con usted?”

            El dijo, “Por supuesto. Todos son bienvenidos por el Zen.”

            Entonces Usui se integro en el monasterio y se le fue asignada una pequeña habitación. Durante tres años, desde primeras horas de la mañana, hasta que no quedase lux para leer, leyó los sutras  en japonés. Recordó lo que le dijo el pequeño monje: “si no lo encuentro es porque no profundiza lo suficiente. ¡Me he propuesto rotundamente, encontrar la respuesta! Pero todos los grandes intelectuales estudian en chino. ¡Estudiare chino!”

            Así lo hizo. Consiguió su doctorado en chino… hasta que pudo leer y comprender la lengua a perfección. Otra vez entonces por tres años, desde las primeras luces hasta la oscuridad leyó los sutras  en chino… y no encontró nada.

            Y pensó, “¡No abandonare! No estoy profundizando suficientemente. El budismo vino desde la india. Estudiare Sánscrito.”

            Y lo hizo. Estudio Sánscrito hasta poder leer y entender a la perfección. Empezó a leer los sutras en el Sankrit original.

            Y en esta lengua encontró la clave.

            Y en esta lengua encontró la clave.

Encontró la clave para curar el cuerpo.

 

¡Por supuesto, estaba extasiado! Se apresuro al obispo, un nuevo obispo (ya que el pequeño y anciano obispo fue reemplazado).  Pero el nuevo obispo estaba igual de interesado en lo que el Dr. Usui le dijo, “¡mira!!!, he encontrado las claves de cómo curar el cuerpo. Hablan del poder…

“¿Cómo voy a ganar el poder?” y el obispo dijo, “cero que primero deberíamos meditar y rezar.” Usui dijo, “creo que es lo mejor.” Así que ambos se fueron a sus habitaciones después de la cena, y cada uno por su propia cuenta medito y rezo para que Usui encontrase el poder.

A la mañana siguiente, se encontraron después del desayuno y se llego a la decisión de que Usui debería ir a la montaña Kurama-Yama. A una altura especifica, dirección Este, y durante 21 días y 21 noches, debería meditar y respetar el ayuno. Esperando que así algo se le fuese mostrado…

 

Así que Usui se preparo, y mientras salía del monasterio aquella mañana, vio a un chico pequeño de unos 8 años en la puerta del monasterio.

Usui, miro al minuto chaval  y dijo “¡hijo, me voy a la montaña Kurama-Yama, a meditar y ayunar durante 21 días y 21 noches!. Volveré a las primeras luces del 22º día. Si no vuelvo, entonces ven en la mañana del día 22 a recoger mis huesos… porque estaré muerto”.

Y el pequeño niño dijo, “Si señor Usui. Lo haré”

Usui camino los 28 kms. hacia la montaña Kurama-Yama. Cuando llego, se dio cuenta que no tenía ni reloj, ni calendario. Recogió 21 piedras y las amontono enfrente de el. Cada mañana mientras empezaba a meditar, recogía una piedra y luego la tiraba.

Manteniendo así un calendario.

Mas tarde, le comento lo ocurrido al Dr. Hyashi (quien fue nombrado cabeza de los Maestros cuando Usui hizo su transición).”

¿Usted lo sabe, usted ha oído escuchar como es de oscuro todo antes del amanecer? Es cierto, es tan oscuro que no se puede uno ver la mano delante de la cara. Es cierto. Porque en la mañana del día 21, cuando terminaba mi meditación, y el ayuno, busque por un tiempo hasta que finalmente la encontré. La tenía en la mano y ni siquiera podía verla. La sostuve ahí y empecé a rezar. Y dije, “Padre mío, Dios mío, esta es la mañana del día 21, y rezo para que me enseñes la luz. “Y arrojo la piedra.

 

Y en el momento de tirar la piedra, vio un pequeño destello de luz por del horizonte, que se desplazaba hacia el. Mientras se acercaba cada vez más rápidamente y más grande, dándole casi un susto de muerte.

Se incorporo de un salto, y empezó a correr lleno de miedo pensó el mismo, “¡Si me diese, me mataría!”

Entonces, se sobrepuso, volviéndose y gritando, “¡No!”, ¡me pase muchos años buscando, solo he pedido que se me muestre la luz; No saldré corriendo!”

Se acurrucó pensando, “¡Padre, si me mata, aceptare la luz!”.

Y dijo que cuando tomo la decisión, esta luz se desvaneció simplemente ante el. Se estrello en el centro de su frente  le tiro al suelo dejándolo inconsciente, y le dijo a Hyashi que creí haber muerto en ese mismo instante.

 

Lo que supo a continuación es que veía burbujas... millones y millones de burbujas moviéndose de derecha a izquierda de todos los colores del arco iris, desde el mas pálido rosa hasta profundo cereza, desde el mas pálido verde hasta el mas profundo esmeralda, desde el mas pálido agua hasta el mas profundo azul. Y después, de todos estos maravillosos colores, apareció el oro, y en el mismo oro, luces blancas, en el centro de las luces había una figura de oro que reconoció del Sánscrito que había aprendido y leído en los Sutras.

 

La burbuja se acercaba y se paro, mientras creía que iba a decir “Aquí tienes Usui, aprende esto y siempre lo sabrás y podrás utilizarlo”.  ¡Y después se fue y llego otra! ¡Estaba tan asustado de perderse algo que le dijo a Hyashi que ni siquiera parpadeo! Finalmente, sintió que lo tenía todo y dijo: “Gracias Dios, ahora lo tengo y se que lo usare, gracias, gracias, gracias”.

Y dijo lo primero que se le ocurrió fue abrir los ojos,  ¡estaba a plena luz del día!  Era media mañana.

Y luego pensó, ¡”Ahhhhhh! ¡Que experiencia tan fantástica!”.

 

Se levanto, y pensó: “Bajaré de la montaña y le contare al obispo esta maravilla que me sucedió. Espero que sea lo suficientemente fuerte”.

Y se empezó a sacudir el polvo de sus zapatos, y a limpiar sus ropas de hojas de pino. Se puso su sombrero y cogió sus cosas… y pensó “¡Este es el primer milagro! He ayunado durante 21 días y 21 noches y me siento fuerte. Puedo hacer todo el camino a Kyoto sin problemas. Verdaderamente, se trata de un milagro”

Se éxito tanto que empezó a bajar corriendo la montaña. Pero se dio un golpe en el dedo del pie, levantándole la uña como consecuencia. 

Y lo que hizo fue lo que cualquiera de nosotros hubiera hecho. Se sentó inmediatamente  la envolvió, y dijo, “Ohhhh!” lo sujeto con ambas manos y pensó, “¡ahh! Siento algo raro. Lo seguiré sujetando hasta que pare el dolor, “Ahh”, este es el segundo milagro!”.

Así que siguió avanzando en su bajada por la montaña. Y llego a un banco cubierto con una manta roja y un cenicero en el medio (lo que significa en Japón un lugar de servicio de comida rápida). Así que pensó: “Voy a parar a desayunar algo”. Lo que a continuación hizo.

Mientras que el hombre preparaba el desayuno, su hija pequeña salio de la cabañita en la que vivían. Se parecía a un carácter de comic: tenía un turbante alrededor de la cabeza con un gran nudo en la parte superior de la cabeza con una parte de la cara deformada. Lloraba y lloraba…

Usui le dijo “¿mi querida niña, que te ocurre?”. Ella dijo, “¡Oh buen monje, tengo un terrible dolor de muelas! Y vivimos tan lejos de Kyoto. No puedo ir. Somos muy pobres para pagar al dentista. ¡Y duele tanto!”

El le dijo, “bueno, siéntate enfrente mía y veremos si te puedo ayudar.”

Así lo hizo ella.

Se arrodillo enfrente de el, y el le paso la mano por encima.  Posando una mano sobre su cara hinchada.

Ella dijo, “Oh, señor. Usted no es un monje cualquiera”  Y el dijo: “¿Porqué dices eso?” ella dijo: “¡Oh sus manos están tan calientes!”  Después de unos minutos ella dijo, “Oh, hace magia. Mi muela a parado de dolerme”.

El dijo “¿No es maravilloso? Este es el tercer milagro”

Entonces tomo su desayuno… y ese fue el cuarto milagro, porque después de 21 días de ayuno fue capaz de comer todas esas cosas tan maravillosas que los japoneses piensan de un buen desayuno… pescado crudo y ciruelas y todas esas cosas tan buenas! ¡Creedme, eso era un milagro!

Así se fue a Kyoto. Y cuando llego a la puerta del monasterio, y llamo a la puerta. El muchachito salio a la puerta y dijo: “¡Ho, Usui, estoy tan contento de verle, agrupe a todos mis amigos para ir a recoger sus huesos!”

Usui dijo: “¡muchas gracias. ¿Pero como puedes ver no será ya necesario, donde esta el obispo?” E muchacho dijo: “Oh, tengo malas noticias.” “¿Qué ocurre?”

El dijo: “El obispo esta en sus aposentos, con un pie en alto, todo envuelto en una venda porque la artritis le esta matando.”

 

Usui dijo: “¡Oh, siento escucharlo!. ¡Comeré algo, tomare un baño y después iré a contarle la maravilla que me ocurrió!

Lo que así hizo.

Y con el permiso del obispo, se sentó con la mano en su cadera y la otra en la espalda donde le provenía la artritis. Al mismo tiempo le contó sobre la experiencia inolvidable que había tenido, y después de hablar con el hombre durante unos minutos, el obispo se giro hacía Usui y le dijo, “¡Usui, hace magia!”

Usui en silencio exclamo, “¿Qué ocurre? El dijo, “¡Mi artritis, ha cesado de dolerme!” Usui dijo: “¿No es maravilloso? ¡Esto es el Reiki. Este es el Reiki que había sido perdido por tanto tiempo! ¡Ahora voy a aprovecharlo!”

Y el obispo dijo, “Bueno creo que debemos meditar y rezar mucho.” Usui dijo: “¡Oh, estoy de acuerdo.”

Así, que cada uno fue a su habitación y pasaron la noche meditando y rezando.

Se encontraron a la mañana siguiente después del desayuno, y decidieron entre los dos que Usui debía bajar a la cuidad de los mendigos y curar a los enfermos;  hacer que fueran al templo y que se convirtieran en ciudadanos responsables, teniendo trabajos por si mismos y manteniendo a sus familias. Entonces Usui pensó, “Es una idea fantástica. ¿Pero como boy a bajar ahí y ser aceptado?”.  

Bueno, decidió vestirse como un mendigo, y así lo hizo. Se busco un carrito, y metió algunas verduras, también algunas prendas usadas y se dirigió calle abajo.

Pasado un bloque se encontró un par de mendigos. Se acercó a ellos, y les dijo: “Quiero que me llevéis ante vuestro Rey”

“¡Oh no!”

Y el dijo: “¡Tengo un regalo estupendo para el!.

“Veámoslo.”

El dijo: “No puedo enseñároslo. Solo puedo dárselo a el”.

¿No puedes enseñárnoslo?”

“No. Solo puedo dárselo a el”.

Ellos dijeron: “¿sabes en qué posición nos has puesto?  Si lo que le traes no le gusta, y te llevamos, nos matara. A los tres. Y si te decimos que no, y lo descubre y lo quiere, nos matara. Así que no importa lo que hagamos estamos en apuros. ¿Cómo es que nos preguntaste a nosotros?”

Usui les dijo: “Porque tengo esta cosa tan maravillosa, y esto es lo que tenéis que hacer.”

Bien, lo llevaron, y cuando llegaron le tuvieron que explicar al Rey de los mendigos que era esa cosa tan maravillosa: Quería bajar a la cuidad de los mendigos para trabajar con su gente,  para curarlos y ayudarles a crearse nuevas vidas.

El Rey de los mendigos dijo: “¡Es lo mas tonto que he escuchado nunca! Una vez que uno es mendigo será siempre un mendigo”.

Usui dijo: “No lo creo. Yo verdaderamente creo que pueden tener nuevas vidas.”

Y el Rey de los mendigos dijo: “no va a costarme nada, así que no me importa que pruebes. Pero primero tenemos que estar de acuerdo antes de que empieces.”

Usui dijo: “No me importa. ¿Qué es?

Y el dijo: “Primero, coge las frutas y las verduras, vende el carrito y pon el dinero en mi cofre”. Lo que así hizo Usui.

“ahora, tus vestidos son demasiado elegantes para trabajar por aquí abajo. ¡Así que, coged sus prendas! ¡Coged su vestido! Ellos le desnudaron, “vended los vestidos y pongan el dinero en mi cofre.”

Y por supuesto, cuando desnudaron a Usui encontraron su bolsa de dinero. El rey de los mendigos dijo: “¡La bolsa llena de dinero y piensa trabajar entre mendigos! ¡Nunca! ¡Ponedla en mi cofre!” lo cual hicieron.

Entonces Usui hablo. “Tiene que haber un entendimiento. Voy a estar trabajando en curar desde la mañana hasta la noche, y tendrás que alimentarme, no tendré tiempo de buscar comida. Tendrás  que darme de comer.”

El Rey de los mendigos dijo, “¡Mmmm! Bien, recogemos basura. Y lo que no nos comamos te lo daremos.”

Durante 7 años Usui trabajo con los mendigos, curo todo lo que le venia, empezó con los jóvenes. Los niños, (porque como sabemos, cuanto menos tiempo se lleva enfermo, mas fácil es la curación).

Tan pronto como los curo, fueron al templo donde el cura, les dio nombres nuevos.

Usui se había abierto el camino de curación por 7 años, y tenia tiempo de coger pequeñas tardes de ocio.

Y mientras andaba por la cuidad de los mendigos, a través de aquellas chabolas pegadas unas a otras, siguió viendo caras familiares, una tarde, se acerco a un hombre y le dijo, “¿Podría decirme porque me resulta tan familiar? Y el joven dijo: “¡Claro que me conoce, soy uno de los primeros que curo por aquí abajo!”.

Usui exclamo ¡¿Te cure? ¿Te cure? ¿Si te cure, qué es lo que haces aquí? ¡Te envié fuera para que recibieras otro nombre, otra vida!

Y el dijo, “Oh lo hice”.

“¿lo hiciste?

Y el dijo: “Seguro. ¿Pero sabe cuanta disciplina se necesita para levantarse todas las mañanas para ir al trabajo? ¿Sabe como de duramente tuve que trabajar para ganar solo un par de centavos? ¡Y seguíamos hambrientos; preferimos ser mendigos!”

Usui se  cayó de rodillas. “¡Que! ¿Oh, qué es lo que he hecho? Las iglesias tenían razón. Una persona tiene que ser curada tanto de espíritu como de cuerpo. ¡Reiki dado por nada hace mendigos de la gente!

Y se tiro al suelo y se sacudió la cabeza en la tierra.

Entonces, se levanto y dijo: “Termino con los mendigos. Nunca más será el Reiki regalado por nada. Siempre el flujo tendrá que ser completado y siempre tendrá que haber un intercambio. ¡Y ahora se como curar el cuerpo y el espíritu…!”

Se sacudió el polvo de la cuidad de los mendigos de los zapatos, y se predispuso a volver a Kyoto.

Lo que el Dr. Usui había descubierto eran los cinco principios de Reiki.

1.      “Hoy, doy las gracias por todas las bendiciones recibidas”.

2.      “Solo por hoy, no me preocuparé”.

3.      “Hoy no me enfadare”.

4.      “Hoy haré mi trabajo honestamente”.

5.      “Hoy, seré amable con mi prójimo y con todos los seres vivientes.”

Y creemos que si introduces estos principios en tu vida y te das un tratamiento diario de Reiki, tendrás salud, felicidad prosperidad y una larga vida.

 

Entonces cuando Usui llego a Kyoto, se dio un baño y se puso algunas ropas decentes, y encontró la antorcha mas grande que pudo, una antorcha enorme.

Y a la mañana siguiente, una mañana soleada, a las 10, encendió su antorcha en el lugar mas concurrido de Kyoto, y todo el mundo que pasaba por su lado, “¡ha, ha, ha! Creían que estaba loco.

Finalmente, un joven se acerco a el, y le dijo: “¿Señor, me podría decir porque cree que necesita luz a las diez de la mañana en un día tan soleado? ¿Quedándose ahí parado?”

Usui dijo:” ¿Ves esta antorcha? Es para buscar a personas que no quieran enfermedad en sus casas, que no quieran tener elevadas facturas de doctores, que quieran vivir una vida feliz y llena de satisfacción. Y si quieres saber la historia de Reiki, ve a ese templo esta noche a las siete en punto. Y puedes traer todo esto a tu vida”.

Y este fue el principio de las enseñanzas de Usui. Fue desde Hokkaido al norte de la provincia, mas al sur del país. Y en sus viajes tuvo 18 discípulos, hombres jóvenes que le acompañaban en sus viajes.

Cuando llego el momento en el cual Usui debía hacer su transición, tenía dos niños pero no quisieron dedicar sus vidas a Reiki, así que Eligio al Dr. Chugiro Hyashi, quien fue uno de sus discípulos.

Hyashi decidió hacer su transición antes de la segunda guerra mundial, ya que pensó que debía dedicarse a curar en vez de matar. Tuvo dos hijos (un niño y una niña). Estos no quisieron dedicar sus vidas a Reiki, así que Eligio Mi maestra, Hawano Pacata.

Pacata, fue la primera mujer y la primera americana fuera del entorno de elite del Japón en tener Reiki, murió en diciembre de 1980. Y desde los días de Reiki no vuelva a perderse… y así Reiki no morirá nunca.

Y esta es la historia de Reiki.

 

Virginia Samdahl

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

                                        Dr. Mikao Usui

 

                                                   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           

           

 

 


           


 

 

 

 

Hawanyo Takata

--- Una biografía.

 

            Sin la determinación de una mujer, el sistema de curación natural de Usui, se hubiera practicado solamente en Japón. Por el contrario, hoy se esta repartiendo salud a través del mundo.

            La mujer responsable de esto es Hawanyo Takata

 

En el mes de diciembre de 1900, una segunda hija nació en Hawai de unos trabajadores de caña de azúcar descendientes de la cultura japonesa. Mientras el dorado sol ascendía aquel día del agua pacíficos, la madre ordeno a la matrona: “Saca a la pequeña al amanecer, llama a este bebe Hawayo a razón de la isla grande, así su nombre sonara importante y será una persona rica.”

Décadas más tarde, esta profecía se habría cumplido.

Desde niña, la educación general de Hawayo, termino en segundo curso, siendo así entrenada como sirvienta para un contable, Saishi Takata, de una de las plantaciones de Hawai. El amor lleno la relación y el contable se caso con su chica del servicio.

La vida de la señora Takata parecía estar de acuerdo con la tradición y la rutina oriental: un esposo cariñoso y encantadoras hijas. Pero a la edad de los 31 años, la señora Takata se quedo viuda.

No solo tomo responsabilidad sobre sus hijos, sino que también tuvo que llevar el peso del cuidado de sus padres sobre sus hombros.

Con toda esta carga, su salud empezó a desquebrajarse, y eventualmente fue necesaria una operación de apéndice. Siempre desconfiada de las personas que no conocía, la señora Takata, se enfrento con el dilema de conocer a los médicos de la clínica donde su marido una vez paciente.

Decidió que era donde tenía que ir, aunque los detalles del largo viaje no les acompañasen precisamente.

Cuando la señora Takata hubo ahorrado un total de $ 50 dólares, ella con sus dos hijas reservaron billetes en un barco con destino a Tokio. No era sorprendente que estuviese tan débil a su llegada a la clínica para someterse a cirugía, durante 6 meses, la familia Takata vivió en la clínica hasta que estuvo predispuesta para la operación.

Entonces, algo extraño ocurrió.

La mañana de la operación, mientras la señora Takata esperaba sobre la camilla de operación, mientras los doctores pasaban a su lado, misteriosamente, escucho una voz dirigiéndose a ella: “operación no necesaria.” Intento persuadirse a si misma que estaba anestesiada o dormida, pero tuvo que admitir que estaba completamente consciente. La voz sonó por tercera vez: “operación realmente no necesaria”.

“¿Entonces, que es lo que tengo que hacer?” se dijo.

“Pregúntale al doctor”, replico la voz.

 

Atreviéndose a tomar una posición poco característica de una mujer crecida bajo la tradición japonesa, la señora Takata se enfrento al doctor diciéndole: “¡no creo que esta operación sea verdaderamente necesaria. ¡Tiene que haber una forma mejor!” ¿Existe alguna terapia o tratamiento que pueda recibir o probar que usted  crea que me pueda ayudar?”. El doctor, sorprendido por ese atrevimiento de la pequeña mujer la cual iba a operar, recupero su compostura, y pensó unos minutos.

“Si” respondió. “¿cuanto tiempo puede seguir en este país?”

“Puedo quedarme dos años” algo precipitada.

“Estupendo”, replico el cirujano. “¡si tiene 2 años, estupendo! ¡Hay una forma mejor!

Se volvió hacia una enfermera, ordenándole que llamase a su hermana en la cocina de la clínica. El trastorno de su hermana le fue curado por otro doctor en Tokio, uno que administraba tratamientos sin drogas ni sangre.

“Lleve la señora Takata a Shimano Machi”, le dijo a su hermana sin vacilar.

Ahora después de más de dos décadas, la profecía pronunciada por la madre de Hawayo hace tanto tiempo, empezaba a realizarse.

De camino a la clínica donde Machi trabajaba, el guía de la señora Takata le hablo con imperiosidad de su propia curación física allí, mientras conducían por las calles atascadas de Tokio. Llegaron pronto a una clínica de 8 camas, y conocieron algunos de los 16 practicantes, todos bajo el comando del Dr. Chugiro Hyashi. Las dudas que le quedaban a la señora Takata le fueron desapareciendo ante el calor de la sonrisa del Dr. Hyashi y la hospitalidad de la mujer.

“Si,” le aseguro a la Sra. Takata, “le puedo ayudar”.

La Sra. Takata, recupero la salud a medida que continuaba los tratamientos en manos del Dr. Hyashi y sus asistentes.

Pero algunas cosas le dejaron perpleja.

¿Cómo podían estos curanderos contarle de su dolor meramente por el tacto? -¿Cómo podían estos curanderos contarle de su dolor meramente por el tacto – algunas veces incluso sin tocarlo? – Se pregunto su cuerpo, y por que estaban las manos de estos ayudantes, tan templadas –incluso calientes—cuando la tocaban, pensó.

Razono que baterías y estufas estaban debajo de la mesa de tratamiento.

Un día, los busco por toda la habitación, pero no encontró nada.

Las baterías que calientan las manos de curanderos deben estar escondidas dentro de los bolsillos de sus batas, concluyo.

Mientras la señora Takata esperaba a que uno de los curanderos empezara el tratamiento; agarro la manda del kimono, y deslizando su mano por su antebrazo, dijo: “¿dónde guardáis las baterías con las que os calentáis las manos?”

El practicante perplejo insistió que no había baterías. La señora Takata insistió: también tienen que tener baterías para generar el calor que siempre encontraba tan confortable y saludable, y así mismo tan misterioso.

“¡No hay baterías!” esta vez fue el Dr. Hyashi quien hablo. La señora Takata no podía dudar de la palabra de este honorable señor que estaba devolviendo a su cuerpo la salud y la vitalidad.

¿El calor?

“es este el gran poder que usamos, dijo el doctor sencillamente”.  Y empezó a contarle sobre Reiki.

 “¡tengo que tener este poder” le dijo la señora Takata, tengo que tener este poder!”

La señora Takata insistió en que le enseñaran Reiki.

El Dr. Hyashi dijo: “no” el curar es cosa de hombres, prosiguió, y que especialmente en Japón las mujeres son excluidas –sobre todo a mujeres de baja clase social.-

La señora Takata lo volvió a intentar pero el Dr. Hyashi se negó.

Parecía que quería conservar este método de curación exclusivamente para Japón, a parte del hecho de que este basado en una energia universal, y le asustaba pensar que la señora Takata pudiera “exportar” Reiki cuando volviera a casa en Hawai.

La señora Takata insistió, “tendré el Reiki” se planteo. “tengo a mi cargo 2 padres y 2 hijos y soy una viuda pobre.”

Tengo que volver a Hawai. De ninguna manera podré volver a Japón para seguir el tratamiento, tengo que estar sana, ¿como voy a poder cuidar de todos si no tengo Reiki? Si tengo salud, lo tengo todo; si no la tengo no tengo nada. Así que, ¿que va a hacer usted? ¿Mandarme a morir en algún sitio? ¡Tengo que conseguir el Reiki!

El Dr. Hyashi se rindió finalmente.

Era la primavera del año 1936. Y Hawayo Takata, la hija americana de oscuros cortadores de caña de azúcar japoneses, se llego a conocer como la primera no japonesa y la primera mujer en tiempos modernos en certificarse en el sistema Usui de Reiki.

Fue un acontecimiento que triunfo sobre posibilidades remotas; un acontecimiento que ella nunca hubiese podido soñar, siendo una joven la cual, no se lo permitía la herencia de su cultura (la sombra cultural sobrepasaba por la mujer).

La Sra. Takata retorno a Hawai, donde diligentemente se registro en el primer grado de Reiki. En seis meses, se había curado a si misma y a su familia, sintiéndose preparada para el segundo nivel de Reiki el cual, como el Dr. Hyashi le había explicado, le permitiría hacer curación en ausencia y tratar problemas mentales.

¿Pero como podría conseguir este deseo? El Dr. Hyashi estaba en Japón, y la Sra. Takata no podía permitirse volver allí. Además, convencer al doctor oriental para que le diera el 1º grado de Reiki, fue ya difícil. Así que ¿cómo seria el reto de conseguir el 2º grado?

Otra vez, la buena suerte intervino en el punto decisivo de la vida de la Sra. Takata.

Sabía que la hija del Dr. Hyashi, estaba prometida, y una vez casada, la chica japonesa, estaría atada a su casa por el resto de su vida. La Sra. Takata, planeo una brillante táctica.

Escribió una carta a la hija del Dr. Hyashi, invitándola a visitarla a Hawai antes de la boda. La hija era demasiado joven sin escolta como era supuesto, y la señora Takata sabia que la Sra. Hyashi no podía irse de la casa familiar. La invitación llevaba el supuesto de que siendo así, el doctor tendría que acompañarla o por el contrario, tendría que negarse a un viaje fantástico.

La Sra. Takata, espero, deseo, temió. Un día llego  una carta de Japón, la abrió con dedos temblorosos por la expectación combinada con la aprehensión.

Sabía que era del Dr. Hyashi. ¿Pero cual seria la respuesta a su invitación?

El nombre que había sido enseñado en el sistema de Reiki por el mismo Dr., Usui, accedió a darle permiso a su hija para visitar a la Sra. Takata en Hawai. ¡Y el la acompañaría!

Durante los meses subsecuentes de la estancia del Dr. Hyashi con la Sra. Takata, ella le convenció para que la certificase en el 2º grado de Reiki. El Dr. Hyashi vio el cometido de la Sra. Takata por la salud, y fue (de acuerdo con la forma estoica oriental) complacido por la devoción que la señora Takata tenia por aliviar los sufrimientos de los demás.

No se sorprendió cuando un día la Sra. Takata le pregunto: por todos los descubrimientos que el Dr. Usui había hecho en su vida por un proceso natural de curación descubrimientos pasados por su mentor a ella.

“¿Cuántas ganas tienes de saberlo?” le pregunto el señor Hyashi.

“Mas ganas que ninguna otra cosa,” replico la señora Takata apresuradamente. “Es el aspecto mas importante de mi vida. Las personas enfermas de Hawai, necesitan curarse. No pueden ir a Japón para Reiki. Alguien tiene que preocuparse; yo me preocupo. Dame más Reiki. 

El Dr. Hyashi sabía que no podía negarse otra vez a esta mujer con tanta determinación. Después de conseguir un acuerdo sobre el intercambio, de tanto valor como lo consideraba el Dr. Usui, Hawayo Takata, se convirtió en maestra Reiki… la ultima en ser iniciada por el mismo Dr. Hyashi. Era el invierno de 1938.

Los años pasaron, y el intercambio que hizo con Reiki y la dedicación que tuvo la señora Takata en la curación, la bendecío con una vida llena de satisfacción. Acompañada de las gracias verbales de aquellos curados, además de algunos de los agraciados recuperados de su enfermedad, intercambiaron en agradecimiento algunos consejos financieros. Por consecuencia, la Sra. Takata, fue capaz de convertir sus ganancias en un valuable capital, y se convirtió en una mujer adinerada. Algunas veces, un billete pagado le llegaba por correo, y viajaba por el mundo administrando Reiki.

Nunca pudo de niña prever, lo que estaba haciendo ahora gracias al Reiki.

Entonces, antes de la II guerra mundial, el Dr. Hyashi llamo a la Sra. Takata. El clarividentemente, previo la guerra, y sabía que como almirante de reserva en la marina naval japonesa, seria incluido en el conflicto.

“mi misión en la vida, es currar, no la muerte.” Hablo de pronto. “no puedo servir en el servicio de la marina es tiempo que haga mi transición. Ven a mí.”

La Sra. Takata, llego pronto a Japón donde el Sr. Hyashi le dio una lista de personas para sir invitadas a la celebración de su jubilación. Honor, que la Sra. Takata le hizo. Y el día previsto,  todos los invitados se reunieron en presencia del Dr. Hyashi, quien se arrodillo a su encuentro.

Le hablo a sus amigos, de la responsabilidad que tenían de curar a sus prójimos, del bien que habían visto hacer por el Reiki, la necesidad de hacer mas, porque el sufrimiento incrementaría mas a consecuencia de la llegada de la guerra. A la Sra. Takata le paso la posición de Gran Maestra Reiki, además, de la casa que servia como clínica de Reiki. Despidiéndose, de aquellos reunidos, el Dr. Hyashi cerró los ojos. “me he roto la arteria aorta,” susurro, con el último aliento, el 10 de mayo de 1941.

El hombre que dedico su vida a la curación, administro sobre si mismo lo que algunos consideraban, el acto definitivo de la curación.

La Sra. Takata, siguió la santa obra de los doctores Usui y Hyashi, aplicando y repartiendo el poder de Reiki.

Durante 1974 y 1976, sus manos y palabras, impartieron Reiki a Virginia Samdahl, haciéndola la primera occidental en 2.500 años, en convertirse en Maestra de Reiki, y administrar Reiki de la manera que fue redescubierto en los antiguos Sánscritos Sutras.

En diciembre de 1980, Hawayo Takata, hizo su transición física.

Y como hizo su propio espíritu en la vida, en la misma manera Reiki se fortalece día a día, al restaurar salud, armonía y felicidad en un mundo de sufrimiento.

 

 

 

(Incluir dibujo mundo mano)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


CENTROS DE ENRGIA DE LOS CHACRAS

 

 

(dibujo de los chacras… a incluir)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS CHACRAS

 

         Los chacras, son centro de energía generadores, que se encuentran en el cuerpo etero de la persona.

Estos chacras sirven de receptores, conductores, y puertas para la fuerza vital universal. Cada chacra esta en relación con órganos o zonas del cuerpo determinadas, así como con las siete glandulas principales del sistema endocrino.

 

Situación de las chacras principales, y su función:

 

1.      Chacra base (root chacra)

a.       Situación: Cóccix.

b.      Función: Asiento de la fuerza vital física y regulación del mantenimiento de la vida.

c.       Glándula: Suprarrenales.

d.      Órganos: Huesos, columna vertebral, intestino grueso, piernas, sangre y organización celular, riñones.

e.